
Dibujo de Gustavo Cotera para un cartel de ADIC
La Anjana
La Anjana es el ser bondadoso por excelencia de Cantabria; protege a las gentes honradas, a los enamorados y a quienes se extravían en el bosque o en los caminos.
La Anjana es una hermosísima ninfa de medio metro de estatura, ojos rasgados, pupilas negras o azules y brillantes como luceros, y mirada serena y amorosa. Tiene unas largas trenzas de color azabache u oro adornadas con lacitos y cintas de seda multicolores… y se ciñe a la cabeza una hermosa corona de flores silvestres.
Su piel es blanquísima. Tiene una voz dulcísima, como de ruiseñor y una pequeñas alitas casi transparentes, que la hacen parecerse a una mariposa. Normalmente viste una blanca túnica larga de lana fina con pintas relucientes como estrellas y una larga capa azul con pespuntes rojos y dorados que cambia por una negra en el invierno.
Lleva una vara de mimbre verde con una estrella en la punta con la que apacigua a las bestias del campo con solo tocarlas; con esta vara se dice que realiza sus magias y curaciones milagrosas. Vive en grutas recónditas que son auténticos palacios con el suelo de oro y las paredes de plata y en las que acumulan riquezas para la gente necesitada.
El origen de las anjanas nadie lo conoce; aunque se rumorea que son mujeres santas que Dios manda al mundo para realizar buenas obras y tras cuatro siglos vuelven al cielo para ya no regresar. También se dice que son espíritus de los arboles que tienen encargado cuidar de los bosques.La principal ocupación de La Anjana es premiar a la gente que hace el bien, que es generosa… Bendice las aguas, los árboles y el ganado… ayuda a los pobres, a los que sufren, a los que se extravían en el bosque…
Se suelen alimentar de miel, fresas, almibar y otros frutos que les proporciona el bosque.
Pasan el día andando por las sendas del bosque, sentandose a descansar en las orillas de las fuentes y los arroyos parecen cobrar vida a su paso. Allí, en las fuentes, conversan con las aguas, que entonces manan más alegres y cristalinas. También ayudan a los viajeros perdidos, a los pastores, a los animales heridos y a los árboles que la tormenta, el viento o el ojáncano ha quebrado.
Durante las noches, en algunas ocasiones, se pasean por los pueblos dejando regalos en las puertas de las casa de aquellos que se lo han merecido por sus buenas obras. Se dice también que las anjanas se reúnen en el comienzo de la primavera en los altos pastos de los montes y danzan hasta el amanecer asidas de las manos en torno a un montón de rosas que más tarde esparcen por los caminos. Aquel que encuentre una de estas rosas de pétalos rojos, verdes y amarillos será féliz hasta la hora de su muerte.
Cuando algún cántabro tiene problemas, invoca la ayuda de la Anjana, que solamente se la prestará si éste es una buena persona. Pero la Anjana también castiga a quien la desobedece.
Parece que el poder de las Anjanas les viene dado por alguna fuerza superior, ya que ellas también pueden ser castigadas, sobre todo si se enamoran de un mortal, que significa renunciar a su esencia. Pero esto es excepcional y, por lo general, lo que distingue a la Anjana es su bondad.
Tengo entendido que tambien hay Anjanas en el Mijedo y en el Brusco asi que ya sabeis tratarlas bien si las veis pues son seres bondadosos.
“Anjana de la compasión
aliviame el corazón
dame un pocu de consuelu
del que diz bajas del cielu
dame un pocu de alegria
en las horas de esti dia
dame un pocu de la miel
y haz de la pena estiel
Anjana de la güena suerti
las mis penas son de muerti
dame tu la bendición
y aliviame el corazón.”

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